El libro de las mil noches y una noche. Tomo VII
Traducción directa y literal del árabe por el doctor J. C. Mardrus. Versión española de Vicente Blasco Ibáñez. Prólogo de E. Gómez Carrillo.La gran obra de los cuentistas árabes permanecía ignorada, pues sólo se conocían tímidas é incompletas adaptaciones, hasta que ahora la ha traducido y recopilado en las propias fuentes el doctor Mardrus, dedicando años á esta labor inmensa. Tomo VII.—Historias de Feliz-Bello y Feliz-Bella, de Grano-de-Belleza y de la docta Simpatía.
El libro de las mil noches y una noche. Tomo VIII
Traducción directa y literal del árabe por el doctor J. C. Mardrus. Versión española de Vicente Blasco Ibáñez. Prólogo de E. Gómez Carrillo.La gran obra de los cuentistas árabes permanecía ignorada, pues sólo se conocían tímidas é incompletas adaptaciones, hasta que ahora la ha traducido y recopilado en las propias fuentes el doctor Mardrus, dedicando años á esta labor inmensa.Tomo VIII.—Aventuras del poeta Abu-Nowas. Historias de Sindbad el marino y de la bella Zumurrud.
El libro de las mil noches y una noche. Tomo X
Traducción directa y literal del árabe por el doctor J. C. Mardrus. Versión española de Vicente Blasco Ibáñez. Prólogo de E. Gómez Carrillo.La gran obra de los cuentistas árabes permanecía ignorada, pues sólo se conocían tímidas é incompletas adaptaciones, hasta que ahora la ha traducido y recopilado en las propias fuentes el doctor Mardrus, dedicando años á esta labor inmensa.Tomo X.—El falso califa. Historias de Rosa-en-el-cáliz, del caballo de ébano y de los artificios de Dalila la Taimada.
El libro de las mil noches y una noche. Tomo XI
Traducción directa y literal del árabe por el doctor J. C. Mardrus. Versión española de Vicente Blasco Ibáñez. Prólogo de E. Gómez Carrillo.La gran obra de los cuentistas árabes permanecía ignorada, pues sólo se conocían tímidas é incompletas adaptaciones, hasta que ahora la ha traducido y recopilado en las propias fuentes el doctor Mardrus, dedicando años á esta labor inmensa.Tomo XI.—Historias de Juder el pescador y de Abu-Kir y Abu-Sir.
El libro de las mil noches y una noche. Tomo XII
Traducción directa y literal del árabe por el doctor J. C. Mardrus. Versión española de Vicente Blasco Ibáñez. Prólogo de E. Gómez Carrillo.La gran obra de los cuentistas árabes permanecía ignorada, pues sólo se conocían tímidas é incompletas adaptaciones, hasta que ahora la ha traducido y recopilado en las propias fuentes el doctor Mardrus, dedicando años á esta labor inmensa.Tomo XII.—Anécdotas morales del jardín encantado. Historias de Abdalah de la Tierra y de Abdalah del Mar, del joven amarillo, y de Flor-de-Granada y de Sonrisa-de-Luna. La velada de invierno. El Felah de Egipto y sus hijos blancos.
El libro de las mil noches y una noche. Tomo XIII
Traducción directa y literal del árabe por el doctor J. C. Mardrus. Versión española de Vicente Blasco Ibáñez. Prólogo de E. Gómez Carrillo.La gran obra de los cuentistas árabes permanecía ignorada, pues sólo se conocían tímidas é incompletas adaptaciones, hasta que ahora la ha traducido y recopilado en las propias fuentes el doctor Mardrus, dedicando años á esta labor inmensa.Tomo XIII.—Historia de Califa y del califa. Aventuras de Hassán Al-Bassri.
El libro de las mil noches y una noche. Tomo XIV
Traducción directa y literal del árabe por el doctor J. C. Mardrus. Versión española de Vicente Blasco Ibáñez. Prólogo de E. Gómez Carrillo.La gran obra de los cuentistas árabes permanecía ignorada, pues sólo se conocían tímidas é incompletas adaptaciones, hasta que ahora la ha traducido y recopilado en las propias fuentes el doctor Mardrus, dedicando años á esta labor inmensa.Tomo XIV.—El diván de las gentes alegres y despreocupadas. Historia del dormitorio despierto. Los amores de Zein Al-Mawassif. Historias del joven holgazán y del joven Nur y de la franca heroica.
El libro de las mil noches y una noche. Tomo XIX
Traducción directa y literal del árabe por el doctor J. C. Mardrus. Versión española de Vicente Blasco Ibáñez. Prólogo de E. Gómez Carrillo.La gran obra de los cuentistas árabes permanecía ignorada, pues sólo se conocían tímidas é incompletas adaptaciones, hasta que ahora la ha traducido y recopilado en las propias fuentes el doctor Mardrus, dedicando años á esta labor inmensa.Tomo XIX.—Historia de Alí Babá y de los cuarenta ladrones. Los encuentros de Al-Rachid en el puente de Bagdad. Historia de la princesa Suleika.
El libro de las mil noches y una noche. Tomo XV
Traducción directa y literal del árabe por el doctor J. C. Mardrus. Versión española de Vicente Blasco Ibáñez. Prólogo de E. Gómez Carrillo.La gran obra de los cuentistas árabes permanecía ignorada, pues sólo se conocían tímidas é incompletas adaptaciones, hasta que ahora la ha traducido y recopilado en las propias fuentes el doctor Mardrus, dedicando años á esta labor inmensa.Tomo XV.—Consejos de la Generosidad y de la Experiencia. Historias del espejo vírgenes y de Aladino y la lámpara mágica.
El libro de las mil noches y una noche. Tomo XVI
Traducción directa y literal del árabe por el doctor J. C. Mardrus. Versión española de Vicente Blasco Ibáñez. Prólogo de E. Gómez Carrillo.La gran obra de los cuentistas árabes permanecía ignorada, pues sólo se conocían tímidas é incompletas adaptaciones, hasta que ahora la ha traducido y recopilado en las propias fuentes el doctor Mardrus, dedicando años á esta labor inmensa.Tomo XVI.—La parábola de la verdadera ciencia. Farizada la de sonrisa de rosa. Historia de Kamar y de la pierna de carnero. Las llaves del destino.
El libro de las mil noches y una noche. Tomo XVII
Traducción directa y literal del árabe por el doctor J. C. Mardrus. Versión española de Vicente Blasco Ibáñez. Prólogo de E. Gómez Carrillo.La gran obra de los cuentistas árabes permanecía ignorada, pues sólo se conocían tímidas é incompletas adaptaciones, hasta que ahora la ha traducido y recopilado en las propias fuentes el doctor Mardrus, dedicando años á esta labor inmensa.Tomo XVII.—El diván de los fáciles donaires y de la alegre sabiduría. Historias de la princesa Nurennahar y de la bella gennia y de Sarta-de-perlas.
El libro de las mil noches y una noche. Tomo XVIII
Traducción directa y literal del árabe por el doctor J. C. Mardrus. Versión española de Vicente Blasco Ibáñez. Prólogo de E. Gómez Carrillo.La gran obra de los cuentistas árabes permanecía ignorada, pues sólo se conocían tímidas é incompletas adaptaciones, hasta que ahora la ha traducido y recopilado en las propias fuentes el doctor Mardrus, dedicando años á esta labor inmensa.Tomo XVIII.—Las dos vidas del sultán Mahmud. El tesoro sin fondo. El adulterino simpático. Palabras bajo las noventa y nueve cabezas cortadas. La malicia de las esposas.
El libro de las mil noches y una noche. Tomo XX
Traducción directa y literal del árabe por el doctor J. C. Mardrus. Versión española de Vicente Blasco Ibáñez. Prólogo de E. Gómez Carrillo.La gran obra de los cuentistas árabes permanecía ignorada, pues sólo se conocían tímidas é incompletas adaptaciones, hasta que ahora la ha traducido y recopilado en las propias fuentes el doctor Mardrus, dedicando años á esta labor inmensa.Tomo XX.—Los ocios encantadores de la adolescencia desocupada. Historia del libro mágico.
El libro de las mil noches y una noche. Tomo XXI
Traducción directa y literal del árabe por el doctor J. C. Mardrus. Versión española de Vicente Blasco Ibáñez. Prólogo de E. Gómez Carrillo.La gran obra de los cuentistas árabes permanecía ignorada, pues sólo se conocían tímidas é incompletas adaptaciones, hasta que ahora la ha traducido y recopilado en las propias fuentes el doctor Mardrus, dedicando años á esta labor inmensa.Tomo XXI.—Historia espléndida del príncipe Diamante. El maestro de las divisas y de las risas. Historia de Obra Maestra de los Corazones.
El libro de las mil noches y una noche. Tomo XXII
Traducción directa y literal del árabe por el doctor J. C. Mardrus. Versión española de Vicente Blasco Ibáñez. Prólogo de E. Gómez Carrillo.La gran obra de los cuentistas árabes permanecía ignorada, pues sólo se conocían tímidas é incompletas adaptaciones, hasta que ahora la ha traducido y recopilado en las propias fuentes el doctor Mardrus, dedicando años á esta labor inmensa.Tomo XXII.—Historias de Baibars, de la rosa marina y la joven de China, y del pastel hilado con miel de abejas.
El libro de las mil noches y una noche. Tomo XXIII
Traducción directa y literal del árabe por el doctor J. C. Mardrus. Versión española de Vicente Blasco Ibáñez. Prólogo de E. Gómez Carrillo.La gran obra de los cuentistas árabes permanecía ignorada, pues sólo se conocían tímidas é incompletas adaptaciones, hasta que ahora la ha traducido y recopilado en las propias fuentes el doctor Mardrus, dedicando años á esta labor inmensa.Tomo XXIII.—Los tragaluces del Saber y de la Historia. El fin de Giafar. Historia del príncipe Jazmín y de la princesa Almendra. Conclusión.
El periplo de Hannón ilustrado
«El Periplo de Hannón pretende ser la versión griega del relato en lengua púnica que habría hecho Hannón, rey de Cartago, de su larga navegación costera por el África occidental. Se conserva en dos códices, uno del siglo IX, el Codex Palatinus (o Heidelbergensis) Graecus 398, fols. 55r-56r, y otro del siglo XIV, dependiente del anterior, el Codex Vatopedinus 655. Custodiado este último en su día en el monasterio de Βατοπεδιου del monte Atos, en 1840 fue dividido en dos partes que actualmente se encuentran en Londres (British Museum, additional Ms. 19391) y en París (Bibliothèque Nationale de Paris, suplément grec 443 A). Es el fragmento parisino el que contiene el apógrafo del Periplo de Hannón.» (Luis Gil, “Sobre el Periplo de Hannón de Campomanes”, Cuadernos de Filología Clásica: Estudios griegos e indoeuropeos, vol. 13, 2003, pp. 213-237.) «El secular debate mantenido por la crítica en torno al significado del opúsculo anónimo que conocemos como Periplo de Hanón se halla en la actualidad en una vía muerta, incapaz de reconciliar dos posturas definitivamente antagónicas: sigue habiendo quienes creen estar ante la versión griega, más o menos fiel, del informe que –como reza en el título que le precede en el manuscrito– el sufete cartaginés Hanón depositara en el templo de Baal Moloch tras su expedición por las costas atlánticas de África en las primeras décadas del s. V a. C.; por contra, desde mediados del pasado siglo parece afianzarse aquella otra visión que insiste en primar la naturaleza esencialmente literaria de la obra, con independencia de su posible vinculación al hipotético modelo originario. Sin embargo, no todo han sido discrepancias a lo largo de ese dilatado trayecto compartido. Sin duda, el punto de encuentro más palpable entre ambas corrientes de interpretación viene marcado por la unánime defensa de la estructura bipartita del Periplo, según la cual dicha obra estaría integrada por una primera parte... en la que primaría la actividad colonizadora, a la que seguiría entonces una segunda y última... donde se rendiría cuenta de la mera exploración del tramo costero al sur de Cerne. Y, a pesar de que esta última sección parece exhibir de forma detallada y sincera los pormenores de un viaje real a lo largo de las costas tropicales del África antigua, se da por hecho, y se hace también de forma prácticamente unánime, que es ella la que acusa un mayor grado de endeudamiento literario: en efecto, el menos ambicioso de los análisis filológicos pone de manifiesto sus múltiples e indudables paralelismos con los más destacados prosistas griegos, desde Heródoto hasta los autores del bajo helenismo.» (Francisco J. González Ponce, “Veracidad documental y deuda literaria en el Periplo de Hanón, 1-8”, Mainake, XXXII (II), 2010, pp. 761-780.) Pues bien, esta breve obra fue traducida y estudiada por el destacado abogado, político, lingüista e historiador Campomanes (1723-1802) de modo modélico que nos ilustra a la perfección el modo de hacer historia de la época. El resultado de su trabajo fue la obra Antigüedad marítima de la república de Cartago, con el periplo de su general Hannón, traducido del griego e ilustrado por don Pedro Rodríguez Campomanes, abogado de los Consejos, asesor general de los Correos y Postas de España, etc., publicada en 1756. Se compone de dos partes diferenciadas (incluso con paginación distinta: un Discurso preliminar sobre la marina, navegación, comercio y expediciones de la república de Cartago que constituye una historia general de este pueblo, y El Periplo de Hannón ilustrado, que aquí reproducimos. Constituye un análisis, palabra a palabra, del breve texto original, que presenta en griego y en castellano. Luis Gil, en el artículo antes citado señala la repercusión que tuvo en los círculos ilustrados españoles y su difusión internacional. Ahora bien, concluye: «Valorar con criterios actuales la obra de Campomanes es injusto (...) A lo que hemos llamado ‘panpunicismo’ de sus etimologías hemos de agregar cierto acriticismo ingenuo en dar por ciertos los datos de las fuentes, como ya en su momento señaló el jesuita Sebastián Nicolau en las Observaciones sobre el «Periplo de Hannón» que presentó al director perpetuo de la Real Academia de la Historia, don Agustín de Montiano y Lugendo. Ese respeto crédulo a los textos le induce a tener por genuina carta de navegación el Periplo en la forma en que nos ha llegado, en vez de considerarlo como un relato de viajes legendario cuyo único valor testimonial es el de reflejar una determinada mentalidad y ofrecer una visión del mundo y unos conocimientos geográficos difusos con un remoto fundamento real, como muy bien dice Victor Jabouille. Ese mismo respeto le hace a Campomanes dar por buenas las cifras de relato. ¿Cómo creer que en sesenta pentecóntoros iban nada menos que 30.000 personas con el correspondiente avituallamiento? En descargo suyo digamos que en los mismos o parecidos defectos han incurrido cuantos se han esforzado por identificar con los accidentes de la topografía africana los nombres geográficos que el Periplo ofrece. Por último, frente a la actual manera de concebir el conocimiento histórico, se debe señalar el pedagogismo de sus excursos, sólo disculpable si se tiene en cuenta que el Periplo de Hannón pretende ser una especie de introducción a una historia náutica de España y que el concepto de la historia como magistra vitae y no reconstrucción verídica de los hechos pasados, exenta de toda finalidad utilitaria o moralizante, estaba en plena vigencia cuando Campomanes escribía.»
Genealogías pirenaicas del Códice de Roda
El Códice Rotense es un grueso volumen procedente de la catedral de Roda de Isábena, aunque posiblemente confeccionado en Navarra a finales del siglo X; tras muchas peripecias, actualmente está depositado en la Real Academia de la Historia. Contiene principalmente una copia de un gran clásico de la Historia: Historiarum adversum paganos libri VII, de Paulo Orosio, obra del siglo V muy influyente en la concepción de la Historia durante toda la Edad Media. Los setenta folios restantes tienen un carácter misceláneo, y algunos textos fueron agregados más tardíamente. Pero entre los más antiguos destaca un grupo de breves obras de carácter histórico de gran valor para el conocimiento de los siglos IX y X en la península Ibérica: diversas crónicas sobre los reinos de Pamplona y de Asturias, listados de obispos, y las llamadas Genealogías pirenaicas o Genealogías y nóminas reales, que presentamos. Se reducen a una breve relación de los reyes de Pamplona, y los titulares de los condados de los Pirineos centrales, en sus dos vertientes: Aragón, Pallars, Gascuña y Tolosa, lo que aporta una información clave para un período muy escaso en otras fuentes escritas. Puesto que con frecuencia los documentos de la época se datan en referencia a los vecinos reyes francos, se añade un listado similar, pero incluyendo solamente la duración de sus reinados.
El Codex Calixtinus es un valioso códice elaborado en el siglo XII, entre 1135 y 1140, con el objeto de ensalzar y difundir las peregrinaciones jacobeas, el famoso Camino de Santiago. El nombre procede del supuesto autor o promotor de la obra, el papa Calixto II. Éste, antes de ser elegido pontífice se llamaba Guido de Borgoña; fue abad en Cluny y su relación con Santiago era próxima: su hermano Raimundo casó con Urraca, la hija de Alfonso VI, rey de Castilla y León, y recibió el título de conde de Galicia. También se ha atribuído a Aymeric Picaud, originario del Poitou, y canciller del papa. En cualquier caso, es seguro que el autor-compilador era francés, ya fuere un peregrino o alguien establecido en alguna localidad hispánica, donde abundaba la inmigración franca desde un siglo antes. El códice se compone de cinco de libros: los tres primeros recogen sermones y textos litúrgicos en honor de Santiago, veintidós milagros que se le atribuyen, y el relato de la traslación del cuerpo del apóstol hasta Galicia. El cuarto es una imaginitiva pseudo-crónica, que narra la expedición de Carlomagno a España, para concluir con la batalla de Roncesvalles y la muerte de Roldán; su postizo autor es el arzobispo Turpín, compañero del emperador. Y el quinto es el que aquí reproducimos, el Liber Peregrinationis (f. 192r - 213v). También es conocido habitualmente como Guía del Peregrino, lo que expresa perfectamente su contenido. Describe con gran precisión el itinerario y etapas que aquellos seguían en su camino hacia Santiago. Elogia algunos lugares, como el famoso Hospital de Santa Cristina, en Somport: es un lugar santo, casa de Dios, «reparación de los bienaventurados peregrinos, descanso de los necesitados, consuelo para los enfermos, salvación para los muertos y auxilio para los vivos». Aporta un sinfín de datos e informaciones sobre las gentes y las poblaciones que atraviesan el camino: los caminos, los puentes, las iglesias y las reliquias que contienen. También, naturalmente, abundantes juicios de valor, muchos de ellos profundamente críticos, ya que es un auténtico aviso para caminantes: cierto río contiene aguas letales; los barbos que se pescan en España son poco saludables; los barqueros del Gave imponen tarifas abusivas; los vascos son feroces y bárbaros, los castellanos malos y viciosos, los gallegos iracundos y litigiosos... Por todo ello, Guillermo Fernando Arquero concluye su estudio sobre la obra de este modo: «el Liber Peregrinationis contiene una gran riqueza de información para el medievalista, en relación además con muchos ámbitos de estudio, tanto los referidos directamente a la historia del Camino de Santiago como a las sociedades del norte peninsular por cuyas tierras transitaban los peregrinos a Compostela.»
Historia silense, también llamada legionense
La tradicionalmente llamada Historia Silensis fue redactada en latín a principios del siglo XII. Actualmente se pone en tela de juicio la conjetura que atribuía su autoría al ámbito del monasterio de Santo Domingo de Silos, en Burgos. Teniendo en cuenta las numerosas referencias que contiene sobre San Isidoro de León y el monasterio de San Benito de Sahagún, se ha propuesto denominarlo Historia Legionensis. El texto manifiesta además un orgullo por lo leonés, contrapuesto a otros territorios, y considerado heredero legítimo del reino visigodo de Toledo. Es el goticismo convencional, ya presente en los reyes de Asturias, pero que ahora, en tiempos del Emperador se consagra definitivamente. Otra novedad importante respecto a las Crónicas anteriores. Su desconocido autor se lamenta del retroceso cultural de los siglos inmediatos, cuando «se desvaneció de raíz el estudio junto con la enseñanza». Por ello, no se limita a apuntar de forma escueta acontecimientos descarnados, ordenados de forma estrictamente cronológica, sino que que quiere crear una obra más elaborada tomando como modelos a historiadores y poetas romanos, como Salustio y Ovidio. Para darle esta mayor consistencia literaria, emplea diversidad de registros: narra, interpela al lector, describe edificios y ambientes, y también adoctrina. Y es que el planteamiento de la obra parece dirigido a ensalzar a Alfonso VI, el conquistador de Toledo, mediante una estructura compleja (e inacabada) en la que todo parece confluir en el emperador de España «primero, porque los más nobles hechos suyos parecen dignos de recuerdo; segundo, porque [salvado] ya en el frágil tiempo todo el trascurso de su vida, resulta celebérrimo sobre todos los reyes que gobernaron católicamente la Iglesia de Cristo». Estructura desordenada o compleja: se confrontan episodios comparables pero con distinto final, como los enfrentamientos entre los hijos del rey Fernando, y los de los hijos de Vitiza con Rodrigo; se engarza la vieja crónica de Sampiro (a costa de repetir sucesos y reinados); se insiste en la labor civilizadora de los antepasados directos de Alfonso, que pacifican, ordenan y construyen; y finalmente se detiene y extiende en el reinado de Fernando, el padre de Alfonso, con el que había comenzado la obra. Y tras este círculo (im)perfecto, nos queda fuera de la Historia el objeto manifiestado tácitamente al inicio: «las hazañas de don Alfonso, ortodoxo emperador de España, y su vida», ya sea porque el autor dejó inacabados sus trabajos, ya sea por artificio calculado.