Frase de De Gaulle: Dejó Francia más pequeña de lo que la había encontrado, de acuerdo. Pero una nación no se define así. Para Francia era necesario que existiera… No comerciemos con la grandeza. Es la biografía de Napoleón Bonaparte, narrada cronológicamente en forma de novela, insertando diálogos, cartas, etc… Desde su infancia en la Academia Militar de Brienne, su relación con los intentos independentistas de su Córcega natal, hasta su apoyo a la Revolución Francesa, escaramuzas que le otorgarían el rango de general de la República… Las campañas de Egipto e Italia, que lo encumbrarían hasta que, pasada la Revolución, es proclamado Emperador, él, un pequeño burgués, un hombre del pueblo. Sus guerras contra las monarquías europeas, con el propósito de imponer los ideales revolucionarios en todo el continente. Y, claro está, la campaña de Rusia, y su declive, su confinamiento en Elba, su regreso para volver a derrocar la monarquía, y la derrota final de Waterloo, y el destierro en Santa Elena.Pero también se detallan su historia de amor y desprecio hacia su esposa Josefina, las decepciones ocasionadas por su familia, sus escarceos con fogosas amantes, y sus tirantes relaciones con políticos y subordinados.La novela trata tanto su dimensión política como la personal.Dejando a una lado su vida pública, en el terreno personal y afectivo vivió unas relaciones tormentosas, siempre con mujeres que le ayudaron a conseguir más poder, ya fuera social, político y económico. En esta faceta de su vida se ve a un completo estratega sentimental que no dudó en utilizar a las mujeres que pasaron por su vida o bien para ascender socialmente o, una vez ya proclamado Emperador, matrimoniar con hijas de reyes y emperadores europeos con el único interés de conseguir crear una estirpe de reyes.Como también se puede ver en su libro su gran error fue intentar dominar Rusia. Del mismo modo que el paso a Hitler, fue el general invierno el que derrotó a las tropas napoleónicas y anunció el principio del fin de su reinado. A partir de ese momento una coalición de países europeos intentaron hacer frente al dominio francés logrando sonoras victorias para la Santa Alianza que fueron la puntilla de la desastrosa campaña rusa. De este modo con la batalla de Waterloo el Emperador fue despojado de su poder y recluido en una isla.Con toda la ambición, que todavía seguía manteniendo, consiguió volver a Francia dónde con los despojos de su ejército intento una nueva guerra contra los países europeos que lo volvieron a derrotar y lo mandaron desterrado a una isla todavía más alejada de Europa. Será la isla de Santa Elena su tumba y dónde morirá uno de los grandes hombres y estrategas que ha dado Europa.
En no pocas ocasiones la globalización ha sido contemplada exclusivamente como un proceso económico de alcance mundial. La globalización, sin embargo, supone en realidad un complejo entramado de procesos, económicos, políticos, jurídicos, tecnológicos, ecológicos e ideológicos, que interactúan entre sí. Esos procesos están produciendo cambios estructurales tan profundos y veloces que están induciendo una transformación radical de los contextos macropolíticos y macrosociales que moldean y condicionan la acción social y la experiencia humana en todo el mundo. La globalización supone una transformación social, jurídica, política y cultural de tal naturaleza que todos los conceptos filosófico-políticos han quedado obsoletos planteados desde la perspectiva tradicional, centrada en la figura del Estado. Casi todos los autores que se ocupan de la problemática de la globalización, señalan que el estado se encuentra sumido en una profunda crisis. «Determinados actores no estatales como las empresas transnacionales y los bancos privados— influyentes a nivel internacional— socavan la soberanía formal de los estados nacionales. Con la desnacionalización de la economía, y especialmente con los mercados de finanzas que expanden sus redes por todo el mundo, la política nacional pierde poder sobre las condiciones generales de producción y con ello pierde el timón para el mantenimiento del nivel social alcanzado)» El pensamiento de Toni Negri acerca de la globalización y de su correlativa dimensión jurídico-política, que se encierra en el concepto de «imperio», es objeto de serio debate en Alemania, Italia, Francia y también en España.
Un desgraciado vagabundo ha sido salvajemente atacado por un enorme y fantasmagórico sabueso… El esqueleto sin cabeza de Oliver Cromwell ha sido robado en unas excavaciones secretas, cerca del Árbol de Tyburn, antigua sede de las ejecuciones públicas… El camarero chino de un ferry es asesinado en circunstancias misteriosas… Entre tanto, el rey Eduardo se ve amenazado por una carta comprometedora. Las piezas de un siniestro rompecabezas están sobre la mesa y Sherlock Holmes ha de colocarlas en orden para salvar al Imperio Británico de una crisis de consecuencias imprevisibles.
Relato conmovedor en el que Gorki, a través de la relación de un estudiante y su vecina, una mujer fea a la que al principio evita, hace una releflexión sobre los mecanismos humanos en busca de la felicidad.
La vida privada de Sherlock Holmes
Este cofre contiene el manuscrito más esperado del Dr. Watson: la aventura conocida como ´La vida privada de Sherlock Holmes´, cuya difusión cinematográfica se debe al gran Billy Wilder y su guionista Diamond. Dado que sigue siendo considerada la mejor adaptación de Sherlock Holmes al mundo del celuloide, Michael y Mollie Hardwick, reconocidos escritores de temas sherlockianos, llevaron a cabo una novelización rigurosa y ejemplar de esta singular aventura, donde aparece la mujer que consiguió estar a la altura del gran detective y cautivarle con sus encantos e inteligencia… una aventura que estuvo a punto de cambiar los destinos de la historia humana.
Máximo Gorki, de nombre Alekséi Maksimovich Péshkov, fue iniciado en el mundo literario por su abuela, con quien vivió desde los cinco años tras la muerte de su padre. Emancipado, ejerció los más diversos y variados oficios, entre ellos el de pasante de abogado, que le permitió la frecuente lectura. Comenzó a escribir en 1892, y a principios del Siglo XX, ya era conocido en toda Europa. En San Petersburgo, se relacionó con un grupo revolucionario soviético, que le introdujo en el mundo bolchevique, conociendo profundamente los problemas sociales. Por motivos de salud, viajó a Capri, en Italia, pasando periodos en esta ciudad y otros en Rusia, a donde volvió a vivir como consecuencia del advenimiento del fascismo en Alemania. En esa época, criticó a Lenin y Trotsky, y marchó de nuevo a Italia. Enaltecido por Stalin, regresó con grandes honores a Rusia, pero con el tiempo fue cayendo en desgracia, hasta su extraña muerte (se dice que la mano de Stalin estuvo por medio), en 1936. Es autor de obras teatrales, cuentos y novelas, algunas de ellas de carácter autobiográfico.
Michael Herr, sin las trabas del periodismo ortodoxo, prescindiendo de explicaciones oficiales y de debates moralizantes sobre la participación norteamericana, nos muestra, con fuerza y, a la vez, ternura inigualables, a los hombres mismos (negros, blancos, oficiales, soldados, corresponsales, civiles) y la atmósfera pavorosa, alucinante casi, de sus vidas... cercados en Je Sanj... sujetos a los asientos de un helicóptero al que ataca desde tierra el enemigo... acuclillados en un arrozal, esperando que el Vietcong ataque, y de pronto te estalla al lado la guitarra de Hendrix que sale de la cassette de un soldado... Michael Herr ganó el Premio Internacional de la Prensa por este libro. Quizá su nombre no le suene al lector, pero él se encargó de echar una mano en los guiones de Apocalypse Now y La chaqueta metálica. Leer estos despachos supone adentrarse en el espesor de las junglas vietnamitas y en la suciedad y el sudor de Saigón. Herr convive con los soldados, especialmente con los marines, y escucha sus historias. Pero también participa, en su faceta de corresponsal, en escaramuzas bélicas y está a punto de ser acribillado en varias ocasiones. Leyendo a Herr, uno comprueba que todo lo que nos habían contado en las películas sobre Vietnam es cierto: desde la brutalidad de algunos soldados norteamericanos hasta las insignias y leyendas que llevan prendidas en los chalecos y en los cascos. Despachos de guerra es como todo ese cine de Hollywood, pero en literario: cascos con el símbolo de la paz y el “Born to Kill” al lado, francotiradores enemigos que despedazan a los marines y que parecen invencibles, música de Jimi Hendrix, The Doors, The Rolling Stones, Bob Dylan y Ottis Redding, hombres que enloquecen de pronto, drogas para olvidar, soldados a los que sus novias les dicen por carta que quieren romper o que el hijo que esperan no es suyo, cansancio infinito, emboscadas, arrozales, una canción a toda pastilla mientras se combate… Platoon, Apocalypse Now, Nacido el 4 de julio, La chaqueta metálica, El cazador: todo el sinsentido de aquella guerra y las imágenes de esas películas están contenidas en este libro.
La primera guerra mundial sigue siendo en la memoria colectiva «la gran guerra»; todo lo que se refiere a ella despierta un amplio interés y los libros dedicados a su estudio aumentan de año en año. Este de sir Michael Howard —en palabras de Max Hastings, «el mejor de los historiadores militares vivos»— es sin duda la mejor síntesis de su historia que hasta hoy se haya publicado.Su autor encuadra el conflicto en el contexto de las pugnas políticas de su tiempo, pero dedica la mayor atención a los combates mismos, ya que «una vez iniciada la guerra, los acontecimientos en el campo de batalla determinan lo que sucede en el frente interno». Explicar estos acontecimientos exige, sin embargo, sintetizar una enorme literatura y enfrentarse a cuestiones todavía polémicas y debatidas. Algo que solo podía realizar un maestro como Howard, cuyo libro, en opinión de otro gran especialista como John Keegan, «es un modelo de lo que puede llegar a conseguir un gran historiador que es, a la vez, un buen escritor».
Máximo Gorki escribió Días de Infancia en 1913, durante su destierro en la isla de Capri, donde permaneció siete años. Aunque se resistía a 'evocar tantas situaciones penosas, tantas miserias morales, y reavivar tantas heridas aún no cicatrizadas', cuando se decidió a escribir sus recuerdos infantiles estuvo a la altura de su genio. Gorki narra los 7 penosos años que transcurrieron tras la muerte de su madre. El propio autor, resume así sus días infantiles: 'Tengo la impresión de haber sido en mi infancia una colmena, hacia la que las gentes más diversas, sencillas y oscuras traían, como si fueran abejas, la miel de su experiencia; cada una de ellas enriquecía generosamente mi alma. A menudo esta miel era impura y amarga, pero qué importa, todo conocimiento es un precioso botín.'
«No conozco personaje más limpio que una madre, ni corazón con más capacidad de amar que el corazón de una madre». En estas palabras se resume toda la justificación sentimental que llevó a Maksím Gorki a convertir a Pelagia Nílovna Vlásova en una de las protagonistas más universales de la literatura rusa. Una protagonista con su trasunto de carne y hueso: la ciudadana Anna Kirílovna Zalómova, madre del obrero metalúrgico Piotr Zalómov, arrestado por la policía zarista mientras participaba el 1 de mayo de 1902 en la primera manifestación obrera que se celebraba en Sórmovo, una pequeña población de la región de Ivánovo, en el centro de la Rusia europea. La madre es el relato pormenorizado de cómo una víctima, Pelagia, una «vieja de cuarenta años», una mujer apaleada por su marido y embrutecida por el trabajo doméstico, un ser simple, ignorante y resignado a su sino (porque su alma, como ella misma reconoce, «estaba claveteada como una vieja casa condenada al derribo»), es capaz de romper los dos lastres psicológicos que la atan a su condición de paria social —el miedo y la resignación— y convertirse en una combatiente por la libertad, en un sujeto activo de la Historia.
En los tres relatos que conforman esta obra, Gorki retrata de manera magistral tres caras de la marginalidad presente en la sociedad rusa de aquel entonces. En efecto, tanto el panadero Konovalov, la recalcitrante feminista, Malva, y el ratero, Tchelkache, no son personajes de laboratorio, sino fieles semblanzas de individuos de carne y hueso pertenecientes al inframundo de la desigualdad que caracterizaba el Imperio Ruso de fines del siglo XIX.
Máximo Gorki. (Seudónimo de Alexéi Maximóvich Peshkov; Nijni-Novgorod, 1868 - Moscú, 1936) Novelista y dramaturgo ruso, maestro del realismo y considerado una de las personalidades más relevantes de la cultura y de la literatura de su país. Tras la muerte de su padre, cuando contaba cuatro años de edad, Gorki se trasladó a vivir con la familia de su abuelo, en un ambiente pequeño-burgués venido a menos y en ocasiones rayano en la pobreza. Ese mundo de su niñez, que lo marcó decididamente, se recrea magistralmente en Mi infancia (1913-1914), primera parte de su trilogía autobiográfica. Gorki esta considerado un modelo de escritor autodidacto. A los once años se marchó de la casa de su abuelo y emprendió una vida llena de aprendizajes incompletos, largas navegaciones por el río Volga, y numerosos viajes al sur de Rusia y a Ucrania, que serán el tema del también autobiográfico Mis universidades (1923). El éxito literario le llegó tras la publicación del relato breve Makar Chudra en 1892, donde combina una descripción brillante de la naturaleza con un rico flujo narrativo interno para abordar el tema de la dignidad humana y la libertad en forma folclorista y ultra romántica.
H. P. Lovecraft. Contra el mundo, contra la vida
Autor de la Llamada de Cthulhu, Dagón y En las montañas de la locura, H. P. Lovecraft, maestro indiscutible del horror y de lo fantástico, sigue siendo objeto de una fascinación muy especial por parte de nuestros contemporáneos. Fue un hombre extraño, al igual que sus escritos. A pesar de haber nacido en una ciudad portuaria, sintió siempre auténtica fobia al mar. Profundamente apático, hostil a todos los valores del mundo moderno y, a fin de cuentas, de un racismo visceral, sufrió durante toda su vida pesadillas recurrentes. Su intento de llevar una vida normal se saldó con un fracaso. Michel Houellebecq recorre un itinerario fuera de lo común, saludando en Lovecraft al autor de un mito fundador, y extrae de sus escritos un alegato en favor de una literatura vertiginosa, “yuxtaposición de lo minucioso y lo ilimitado, de lo puntual y lo infinito”.